jueves, 11 de septiembre de 2014

La Regenta: capítulo XXVI


            En esta entrada trataremos de analizar el capítulo XXVI de la obra La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”, en concreto, el fragmento de «El jueves Santo llegó con una noticia que había de hacer época en los anales de Vetusta, anales que por cierto escribía con gran cachaza un profesor del Instituto, autor también de unos comentarios acerca de la jota Aragonesa. 
En casa de Vegallana la tal noticia estalló como una bomba», hasta:
«Una hora antes de obscurecer salió la procesión del Entierro de la iglesia de San Isidro».

            La Regenta es una obra que se encuentra entre el Realismo y el Naturalismo, aunque los elementos del primero parecen predominar frente a los del segundo. La Regenta constituye uno de los principales modelos de la novela realista española, sin embargo, dado que Clarín tuvo contacto cercano con la literatura naturalista y la obra de Émile Zola, esta influencia se ve claramente reflejada en su obra.



            Nos encontramos con un narrador omnisciente, heterodiegético con voz en 3ª persona. Este tipo de narrador es el prototipo de narrador realista, que persigue una explicación total del mundo. Por otro lado, el contexto es el pueblo de Vetusta durante la Semana Santa, un procedimiento propio, de nuevo, del Realismo: se nos ofrece un espacio y un tiempo determinados que incrementan la sensación de realidad.

            El capítulo se encuentra en la segunda parte de dicha novela, y la acción del fragmento a analizar comienza con la conversación de la Marquesa y unas amigas, conversación en la que vemos reflejada el pensamiento de la sociedad del momento: Ana Ozores se dispone a salir en penitencia vestida de nazarena y descalza en la procesión del Viernes Santo, una noticia que resuena en la toda la ciudad de Vetusta: «La noticia estalló como una bomba». Todos piensan que Ana está loca y la critican: «vestirse de mamarracho y darse en espectáculo», «¿y el traje? ¿cómo es el traje?» «¿dónde ha visto ella a nadie hacer esas diabluras?».

            Clarín representa un trozo de vida de la ciudad vetustense en un tiempo litúrgico, siendo este pasaje muy representativo de la ciudad por ser muy religiosa. Además, para conseguir el efecto de realidad los autores realistas hacen alusiones a realidades conocidas por todos. En este fragmento en concreto, aparece nombrada la ciudad de Zaragoza y también se leen algunas referencias a Rossini, un cantante de ópera italiano conocido en la época, todo ello con el objetivo de dotar de veracidad a la obra.

            En cuanto a los elementos naturalistas, a veces encontramos ambientes degradados donde el autor muestra lo peor del ser humano como es la hipocresía de la ciudad de Vetusta. Más allá, la tesis fundamental del naturalismo que sostiene que el ser humano está condicionado por su herencia biológica y por el medio en el que vive, se asienta en esta obra, donde vemos cómo Ana es presa de su naturaleza y de su situación sin que pueda poner remedio.



            Para concluir, podemos decir que en este fragmento, cercano al final de la obra, el  conflicto interior de Ana sigue sin estar resuelto dado que sigue entrando y saliendo de la religiosidad sin estar segura de nada de lo que hace.
            Finalmente, este capítulo representa el triunfo del Magistral que logrará no solo confesar a Guimarán sino además un nuevo acercamiento de la Regenta.


La Regenta: capítulo XXVI


            En esta entrada trataremos de analizar el capítulo XXVI de la obra La Regenta, de Leopoldo Alas “Clarín”, en concreto, el fragmento de «El jueves Santo llegó con una noticia que había de hacer época en los anales de Vetusta, anales que por cierto escribía con gran cachaza un profesor del Instituto, autor también de unos comentarios acerca de la jota Aragonesa. 
En casa de Vegallana la tal noticia estalló como una bomba», hasta:
«Una hora antes de obscurecer salió la procesión del Entierro de la iglesia de San Isidro».

            La Regenta es una obra que se encuentra entre el Realismo y el Naturalismo, aunque los elementos del primero parecen predominar frente a los del segundo. La Regenta constituye uno de los principales modelos de la novela realista española, sin embargo, dado que Clarín tuvo contacto cercano con la literatura naturalista y la obra de Émile Zola, esta influencia se ve claramente reflejada en su obra.



            Nos encontramos con un narrador omnisciente, heterodiegético con voz en 3ª persona. Este tipo de narrador es el prototipo de narrador realista, que persigue una explicación total del mundo. Por otro lado, el contexto es el pueblo de Vetusta durante la Semana Santa, un procedimiento propio, de nuevo, del Realismo: se nos ofrece un espacio y un tiempo determinados que incrementan la sensación de realidad.

            El capítulo se encuentra en la segunda parte de dicha novela, y la acción del fragmento a analizar comienza con la conversación de la Marquesa y unas amigas, conversación en la que vemos reflejada el pensamiento de la sociedad del momento: Ana Ozores se dispone a salir en penitencia vestida de nazarena y descalza en la procesión del Viernes Santo, una noticia que resuena en la toda la ciudad de Vetusta: «La noticia estalló como una bomba». Todos piensan que Ana está loca y la critican: «vestirse de mamarracho y darse en espectáculo», «¿y el traje? ¿cómo es el traje?» «¿dónde ha visto ella a nadie hacer esas diabluras?».

            Clarín representa un trozo de vida de la ciudad vetustense en un tiempo litúrgico, siendo este pasaje muy representativo de la ciudad por ser muy religiosa. Además, para conseguir el efecto de realidad los autores realistas hacen alusiones a realidades conocidas por todos. En este fragmento en concreto, aparece nombrada la ciudad de Zaragoza y también se leen algunas referencias a Rossini, un cantante de ópera italiano conocido en la época, todo ello con el objetivo de dotar de veracidad a la obra.

            En cuanto a los elementos naturalistas, a veces encontramos ambientes degradados donde el autor muestra lo peor del ser humano como es la hipocresía de la ciudad de Vetusta. Más allá, la tesis fundamental del naturalismo que sostiene que el ser humano está condicionado por su herencia biológica y por el medio en el que vive, se asienta en esta obra, donde vemos cómo Ana es presa de su naturaleza y de su situación sin que pueda poner remedio.



            Para concluir, podemos decir que en este fragmento, cercano al final de la obra, el  conflicto interior de Ana sigue sin estar resuelto dado que sigue entrando y saliendo de la religiosidad sin estar segura de nada de lo que hace.
            Finalmente, este capítulo representa el triunfo del Magistral que logrará no solo confesar a Guimarán sino además un nuevo acercamiento de la Regenta.


I Congreso Internacional Liberal: Los Disparates de Goya

            Dentro del I Congreso Internacional Liberal que tuvo lugar en la Universidad de Cádiz en el mes de mayo del presente 2014, tuvo lugar una conferencia titulada: «Goya. Disparates ¿Serviles y liberales?» a cargo de Juan Carrete Parrondo, Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de la Universidad Nacional de Estudios a Distancia (UNED) e historiador de arte español.





            En la conferencia, se presentaron y analizaron varios de los disparates realizados por Goya, una serie de veintidós grabados que realizó entre los años 1815 y 1823, de las que desconocemos el orden y si la colección está acabada o no. En  ella, Goya nos presenta seres deformes, más parecidos a monstruos que a humanos. El motivo de interés de esta conferencia es que estas obras son de las de más difícil interpretación de las que realizó el pintor aragonés.



            En primer lugar, el profesor Carrete situó a los asistentes en el contexto en el que Goya creó estas obras: una España de terror con la vuelta de la Inquisición. El profesor explicó que Goya vivía en un estado de terror, no solo por la situación en la que se encuentra el país sino también por su situación personal (con una hija bastarda de Leocadia Zorrilla, su amante), pero explica que al mismo tiempo está esperanzado.

            Pasando al análisis comienza presentando cuatro obras de las que sospecha sean una serie por tener el mismo tamaño, y por tener, aparentemente, un mismo tema: la denuncia la sinrazón. Estaría compuesta por: Disciplinantes, Escena de Inquisición, La casa de locos y Corrida de Toros. 

            También nos presenta una serie de estampas publicadas en los dos periódicos existentes en la época: La Gaceta y el Diario de Madrid. De estas se cuentan 218: 80 de tema religioso, 54 que enaltecen a la familia real, 30 sobre la Guerra de la Independencia, 10 sobre tauromaquias y las 44 restantes sobre temas variados. 
El profesor Juan Carrete sostiene que los Disparates son una serie con un argumento y un nexo común. La composición de cada grabado se puede dividir en dos grupos: el bien y el mal; a la vez que muestra la situación política de la época. El miedo es el protagonista indiscutible de la mayoría de los grabados y siempre hay una representación de los liberales por un lado y de los serviles por otro, siempre mediante el uso de lo grotesco.

            Se analizaron: disparate femenino, de miedo, ridículo, bobalicón, volante, cruel, desordenado, los ensacados, general, el caballo raptor, pobre, alegre, modo de volar, de carnaval, claro, la exhortaciones, la lealtad, fúnebre, de toritos “disparate de tontos”, de bestia, conocido y  disparate puntual.
            Sobre el título también se nos habla. Fue puesto por el mismo Goya y utilizado con el sentido de disparate como un hecho fuera de propósito y razón, es decir, el contexto en el que él vive.




            Finalmente, debemos destacar que, quizás, la intención de Goya era mostrar una población hambrienta que sufrirá una segunda represión con el regreso del absolutista Fernando VII, para romper así con las idílicas visiones que el resto de grabadores de la época mostraban.

I Congreso Internacional Liberal: Los Disparates de Goya

            Dentro del I Congreso Internacional Liberal que tuvo lugar en la Universidad de Cádiz en el mes de mayo del presente 2014, tuvo lugar una conferencia titulada: «Goya. Disparates ¿Serviles y liberales?» a cargo de Juan Carrete Parrondo, Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, profesor de la Universidad Nacional de Estudios a Distancia (UNED) e historiador de arte español.





            En la conferencia, se presentaron y analizaron varios de los disparates realizados por Goya, una serie de veintidós grabados que realizó entre los años 1815 y 1823, de las que desconocemos el orden y si la colección está acabada o no. En  ella, Goya nos presenta seres deformes, más parecidos a monstruos que a humanos. El motivo de interés de esta conferencia es que estas obras son de las de más difícil interpretación de las que realizó el pintor aragonés.



            En primer lugar, el profesor Carrete situó a los asistentes en el contexto en el que Goya creó estas obras: una España de terror con la vuelta de la Inquisición. El profesor explicó que Goya vivía en un estado de terror, no solo por la situación en la que se encuentra el país sino también por su situación personal (con una hija bastarda de Leocadia Zorrilla, su amante), pero explica que al mismo tiempo está esperanzado.

            Pasando al análisis comienza presentando cuatro obras de las que sospecha sean una serie por tener el mismo tamaño, y por tener, aparentemente, un mismo tema: la denuncia la sinrazón. Estaría compuesta por: Disciplinantes, Escena de Inquisición, La casa de locos y Corrida de Toros. 

            También nos presenta una serie de estampas publicadas en los dos periódicos existentes en la época: La Gaceta y el Diario de Madrid. De estas se cuentan 218: 80 de tema religioso, 54 que enaltecen a la familia real, 30 sobre la Guerra de la Independencia, 10 sobre tauromaquias y las 44 restantes sobre temas variados. 
El profesor Juan Carrete sostiene que los Disparates son una serie con un argumento y un nexo común. La composición de cada grabado se puede dividir en dos grupos: el bien y el mal; a la vez que muestra la situación política de la época. El miedo es el protagonista indiscutible de la mayoría de los grabados y siempre hay una representación de los liberales por un lado y de los serviles por otro, siempre mediante el uso de lo grotesco.

            Se analizaron: disparate femenino, de miedo, ridículo, bobalicón, volante, cruel, desordenado, los ensacados, general, el caballo raptor, pobre, alegre, modo de volar, de carnaval, claro, la exhortaciones, la lealtad, fúnebre, de toritos “disparate de tontos”, de bestia, conocido y  disparate puntual.
            Sobre el título también se nos habla. Fue puesto por el mismo Goya y utilizado con el sentido de disparate como un hecho fuera de propósito y razón, es decir, el contexto en el que él vive.




            Finalmente, debemos destacar que, quizás, la intención de Goya era mostrar una población hambrienta que sufrirá una segunda represión con el regreso del absolutista Fernando VII, para romper así con las idílicas visiones que el resto de grabadores de la época mostraban.